viernes, 17 de febrero de 2012

Turning Page for me.

My love, you are my turning page.

My dear, dear Johnny.

Mi vida entera.

Oh Johnny, i love you.

Hermoso y único.

FanFic, Johnny Depp.


El mejor regalo de cumpleaños.
Capítulo I

Solo en mi cabeza estaba ese recuerdo. Ese maldito y perfecto recuerdo que no se borraría jamás en mi vida. Ese momento en que mi corazón dejó de respirar, dejó de palpitar. Ese momento especial y mágico que solo se da una vez en toda tú existencia.
Haré memoria:
Recuerdo como si fuera ayer todo lo sucedido esa tarde de invierno en Nueva York. Caminaba en dirección a mi depto. , después de haberme juntado con mis compañeros de universidad. Una tarde fresca, como ya me era de costumbre.
Cerca del centro, hay una tienda de discos y música en general que siempre me gusta ver. Y ahí ocurrió lo inesperado. Ahí estaba, flameante y sin ser reconocido, por lo menos aún. Johnny Depp.
Mi corazón se detuvo y por un momento sentí ganas de gritar y reír de emoción, pero debía guardar la compostura. No quería que me echaran de aquel lugar ¿no es así? Era un paraíso estar allí parada, a su lado. Luego de tanta incertidumbre, me digno a hablarle. Estaba solo, no había guardias, no había guardaespaldas, estaba completo y perfectamente solo.
Al acercarme huelo su aroma. Ese aroma a galán, a amante, a hombre.
-          Hola… -dije tartamudeando- ¿Eres Johnny Depp? –Lo mire a los ojos y me encontré estúpida preguntando algo tan evidente.
-           Se ríe- Si, el mismo, ¿Cómo estás? Veo que te gusta The Doors –Esbozó una sonrisa.
-          Casi me quedo sin aire- Sí…
-          Se ríe nuevamente- ¿Quieres un autógrafo?
-          Por…favor-dije torpemente mirándolo embobada.
-          ¿Tú nombre? –me miró a los ojos.
-          Es…tefan…ía, creo- y agaché mi cabeza para pensar de qué mierda estaba hablando.
-          Se ríe mostrando sus perfectos dientes – Hermoso nombre, Estefanía – me entrega el CD autografiado- Te haré un regalo, ¿sí?
-          Johnny no es… - no pude seguir hablando. El ya estaba en la caja comprándome un CD, no podía creerlo.
-          Toma- me dijo sonriendo- ojala lo escuches, tiene buenos temas.
-          De verdad, no sé qué decirte… Yo…- Le quede mirando.
-          No tienes nada que decir, fue un gusto- Me tomó mi mano para besarla, pero de pronto la puerta de abrió de golpe, y entró mucha gente gritando: ¡Johnny! ¡Johnny! ¡Es Johnny Depp!
-          Tomó mi mano con fuerza y dijo –Salgamos por detrás, ¿Corres rápido?
-          Eso creo- y comenzó a avanzar con pasos largos, con su mano aún apretando la mía. Podía sentir ese calor que solo Johnny puede entregarte de alguna manera.
Llegamos a un ascensor, que bajaba hacia un subterráneo. Johnny y yo en el mismo ascensor escapando de fans y paparazis. Era imposible, pero era cierto. Y lo estaba viviendo en carne propia. Nadie me lo estaba contando.
De repente, Johnny me soltó suavemente la mano y la dejo caer. Es como un ángel, pensé.
-          ¿Estás bien? , eso fue entretenido –Sonrió como de costumbre y soltó una risita.
-          La verdad es que sí – solté de repente.
-          Estás más tranquila… me gusta eso- me dijo en tono de consejo.
-          Me reí nerviosa- no acostumbro a encontrarme gente que amo en la calle- dije sin pensarlo, y agaché la cabeza en señal de vergüenza.
-          ¿…qué amas? – me dijo sonriendo otra vez- ¡Qué cumplido más dulce! – tocó mi cara con su mano suave y tibia.
-          ¿Lo crees? , yo no. -dije atónita.
-          Me quedó mirando- Eres muy linda Estefanía.
-          Y tú más aún- pude decir agitadamente.
-          ¿Tienes calor? –soltó para cambiar de tema- te digo porque son varios pisos hasta abajo.
-          La verdad…es que sí – Me saqué mi chaqueta y el tomó la mía junto a la de él.
Lo miré dulcemente y pensé en cómo sería tocar esos hermosos labios… hasta que su voz irrumpió en medio del silencio.

De un momento a otro, el ascensor se detuvo de golpe y quedo parado, sin movimiento alguno.
-          No te asustes – me dijo en tono sereno- Es normal que en este ascensor ocurran estos imprevistos.
-          Entiendo – dije simulando no estar asustada y nerviosa.
-          Estoy agotado – se sentó en el piso del ascensor mirando la puerta.
Por un momento pensé en que lo estaba aburriendo, y me sentí mal, muy mal. Más mal que nunca. ¿Cómo podía ser yo tan aburrida en un momento tan inusual como este?
-          Me senté a su lado y le dije de la forma más calmada que pude –Gracias por todo Johnny. El CD es el mejor regalo de cumpleaños que pude haber recibido- sonreí.
-          ¿De Cumpleaños? No me digas… ¿Estás de cumpleaños? ¡Pero hermosa, me hubieras avisado! Feliz cumpleaños – me abrazó fuertemente y estrechó sus brazos que por años añoré conocer junto a los míos, y de pronto, sin pensarlo, me acercó a él sin miedo alguno.
No podía creer que esto me estaba pasando. Era un sueño. Tenía que ser un sueño. Pero no. Era él y yo, abrazándonos por mi cumpleaños. Era hermoso. El rose de su piel no se igualó a ningún otro hombre. Era él, Johnny.
-          Al terminar de abrazarme, nos quedamos muy juntos, el uno del otro. Johnny me miraba con esos ojos profundos que solo él tiene. Y yo, mirando su cabello y su boca. Su boca más que nada.
Me acerqué más aún y quedamos a solo centímetros de nuestras bocas. Sentía que todo pasaba tan rápido. Sentía que no debía ser tan impulsiva, asique me detuve, y me dispuse a levantarme, pero él tomo mi brazo y acerco su boca a la mía, dándome un beso perfecto. Cada vez más apasionado. Sentí sus manos deslizándose hacia mis caderas. No podía resistirme a eso, mi cabeza automáticamente se dejo llevar por el calor que emitía su cuerpo contra el mío. Sentí que mi cuerpo se estremecía, sentía como mis labios se humedecían al estar tocando los suyos. Sus labios tenían un sabor dulce, un sabor nunca antes probado por una persona. Eso labios eran los que me volvían loca. Los que me sacaban de mis casillas. El juego recién había comenzado. Empecé acariciándole el cabello sedoso que de apoco se iba desordenando. Él, al mismo tiempo tocaba mi espalda, lo que ocasionó un leve cosquilleo en todo mi cuerpo, y sin pensarlo me abalancé sobre él sin quitarle los labios de encima. Ni por un momento. No lo dude. Esto no podía parar, no iba a dejar que parara, si él no quería. En ese momento, ya nada importaba. Era él y yo en un ascensor sin salida alguna. Perdí la noción del tiempo, del espacio y del lugar. Mi cabeza no pensaba en nada. Estaba en blanco, besando al hombre que tantas veces me quitó el sueño.
Su boca dejo de ser el rose de la mía, y sin esperar nada, Johnny cambio de posición. Ahora estaba encima de mí, besando mis hombros, bajando las mangas con tiritas que estorbaban ese momento. Pensé en mirarlo, mirar su rostro y sus expresiones que tanto me fascinaban, pero me arrepentí, y no me atreví. En vez de eso, me percaté de que la luz, la única luz que nos alumbraba ahí adentro, se apagaba poco a poco, hasta llegar a su fin. Solo una pequeña ampolleta de afuera daba una pequeña fracción de luz como para vernos los rostros. En medio de eso, Johnny no prestó atención. Por lo menos, eso creía, hasta que paró de besarme y me dijo- Al parecer ya no estás asustada – y sonrió pícaramente haciendo que me sonrojara de mis propios actos.
Johnny luego, me miro a los ojos y vio mi sonrisa nerviosa que se formaba cada vez que el me miraba, sobretodo tan cerca, como en ese momento. Fue mágico. Johnny besó mi boca una vez más, haciendo que mi cuerpo se apegara a la muralla sudada que frenó todo bruscamente.
Lo miré, tratando de explicarle con los ojos que todo era perfecto y que no se detuviera, pero era tarde. Me miro con ojos dulces y tiernos, que no pude aguantar. Me acerqué para destruir ese silencio incómodo que invadió todo lugar con un beso cálido, pero él me detuvo, acercándome a su cuello, a su cuello desnudo sin camisa alguna. A ese cuerpo imperfecto que para mí era perfecto. Y guardo silencio. No hubo ni una sola palabra, como si ahora pudiera entender lo que ocurría.
Me abrazó. Me seguía abrazando. Junto a su pecho estaba mi cabeza. Mi pelo chocaba contra su piel. Fue algo único.
De pronto, él se separo de mí. Yo no quería que eso acabara, que quedara inconcluso. Pero él lo prefirió así. Se levantó, tomo su camisa y se la colocó. Tuve la sensación de que él sabía lo que estaba haciendo y lo que estaba pasando dentro de mi cabeza, pero no quería dar declaración al respecto. Me tendió su mano, esa mano cálida que había estado cerca durante toda la tarde, y que hizo una señal para levantarme. Mi chaqueta, tirada en el piso, seguiría estando allí. No quería matar el momento, la situación que ocurría entre nosotros. No quería empeorar nada.
Johnny me tapó con su chaqueta verde marrón. Acercó su cara a centímetros de la mía, mirándome a los ojos, sintiendo el nerviosismo que me invadía, pero no haciendo nada al respecto, solo sonreír y sonreír coquetamente, como queriendo provocarme para que yo me lanzara sobre sus labios y empezáramos otra vez. Las ganas no me faltaban. Era increíble. No sentía la necesidad de hablar, de matar el perfecto silencio que estaba entre nosotros. Era todo tan irreal, que me costaba trabajo mantener la compostura. Soy tan feliz-pensé en ese minuto. Johnny me miraba, miraba mis ojos, mi boca, me tocaba el pelo, las manos, y se sentía bien. Por lo menos así lo noté yo. Su sonrisa se asomaba de vez en cuando al llevar su mano a mi boca. Me ponía nerviosa, y eso él lo sabía. Por un momento creí que me estaba poniendo a prueba. Una prueba que difícilmente podría pasar. Es que era tan irresistible. Sus manos no se quedaban quietas. Yo, en cambio, inmóvil me dejaba acariciar y disfrutaba cada rose de su piel con la mía. Cada respiro era como un nuevo amanecer. ¿Lo amaba tanto? La respuesta era clara.
-          Dejó de tocarme- No quiero que esto acabe Johnny… por favor – Le rogué.
-          No es el lugar, hermosa – su tono no me agrado para nada.
-          Era imposible ser pesada o enojarme con él, no podía hacerle esto, pensé – Eso deberías haberlo pensado antes… ¿no lo crees? – Fui un poco cortante, pero lo justo. Me cayó un pesado arrepentimiento encima y agaché la cabeza junto con la mirada.
-          Tomo mi mentón con su mano y me miró diciendo – Oye, ¿Crees que me arrepiento de algo? Eso nunca. No me podría arrepentir de nada. Fue una de las mejores tardes de mi vida. No te sientas mal, no me lo perdonaría nunca, es tú cumpleaños- Esbozó una sonrisa que llenó a la mía.
-          ¿Enserio? No puedo creer que me estés diciendo esto… Yo creí que te habías enojado porque dejé de besarte… Yo… sí quería Johnny, te lo juro.
-          Su expresión se torno dura- No tienes que darme explicaciones, yo entiendo todo.
-          No aguante la presión que en ese entonces, me invadió. Lo abrasé con fuerzas, empujándolo contra la pared que ya estaba helada. Lo besé con lágrimas en mis ojos. Yo sabía que él, al igual que yo, no se sentía bien con lo que acababa de pasar.
-          Johnny me siguió. Pero ahora él me besaba a mí y me ponía contra la muralla. Me besaba y me besaba tiernamente, pero apasionada a la vez. Me secaba mis lágrimas, y me hablaba.
-          Estefi, mi amor, tranquila ¿ya? No estoy molesto ni mucho más. Te quiero mucho linda, no llores. Ya saldremos de aquí y estaremos más tranquilos, ¿sí?
-          No quiero dejarte, no quiero irme, no quiero que esto acabe, perdóname Johnny, enserio, lo siento. Yo quería pero, no sé, fue un impulso… un ¡ESTÚPIDO IMPULSO! – comencé a subir el tono de mi voz.
-          Johnny me calmaba tocando mis mejillas mojadas contra sus manos – Linda, no fue estúpido, encuentro que fue lo correcto, te defendiste y te respeto. Además que créeme… esto no quedara así como así. ¿Crees que soy capaz de olvidarme de ti y de esto? Nunca, linda, nunca.
-          Te amo, y tal vez sé que es muy rápido todo, pero no puedo controlarme, me es difícil, ¿entiendes? – Lo abrasé fuertemente.
Johnny iba a hablarme justo cuando el ascensor comenzó a moverse. El celular de Johnny comenzó a sonar.
-          ¿Aló? –contestó, separándome de él suavemente. Si, si voy bajando, al fin de arregló, sí, nos vemos.
-          Sentía mis ojos hinchados. Johnny me besó en la cabeza.
Llegamos al piso correspondiente, en donde al salir del ascensor, había un cuarto. Delante de él, estaban dos guardias.
-          Entraré con la chica, se lastimó, cuiden de que nadie moleste – Johnny los miro, y sonrió levemente sin parecer exagerado.
-          Claro señor- dijeron al mismo tiempo abriendo la puerta.
Entramos a la habitación, la pieza era gigante y estaba decorada perfectamente al estilo ‘Johnny’. Le lancé una mirada provocadora y dije: Asique… ¿herida? Doctor, ¿Qué tengo? – Me reí coquetamente, recostándome en la inmensa y amplia cama que había.
-          Johnny riéndose nervioso, se acerco diciéndome al oído: Tengo que llevarte al hospital entonces, porque parece que esto es grave – Me atrapó entre sus brazos y me besó el cuello, luego mi boca. Esto debía ser un sueño, me repetía constantemente, dejándome llevar por el aroma de su piel. ¡Qué hombre más cautivante tengo yo a mi lado Dios! Luego, se saco la polera y se recostó al lado mío. Yo quería seguir jugando, pero al parecer era verdad que estaba agotado. Y yo debía entenderlo.
No dejaba de admirar su hermoso rostro.
-          ¿No soy tan feo, verdad? – Me miraba sonriendo.
-          Eres… hermoso-dije titubeante, embobada con su voz.
-          Lo único hermoso aquí eres tú y no me lo niegues- me dijo dándome un beso en la boca.
-          ¿Siempre eres así? – Le dije devolviéndole el beso.
-          ¿Así como? – me preguntó arqueando una ceja.
-          Así de… sexy- le dije tocándole su espalda.
-          No… sólo cuando quiero serlo, depende de con quién esté – me dijo con una sonrisa coqueta, besándome los labios.
No pudimos aguantar más la atracción de nuestros cuerpos. Se hizo de noche y ambos recostados con nada más que nuestra ropa interior en la habitación lujosa bajo las sábanas de seda. Mi celular sonó. Era Jorge, un amigo.
-          ¿Aló? ¿Jorge? ¡Hola! ¿Qué cuentas? – Lo dije con voz animada, mi felicidad no tenía límites.
Johnny me celaba desde el otro lado del teléfono. Haciéndome caras y gestos de ‘castigo’. Yo nada más me reía, porque amaba que mostrara celos hacia mí.
Colgué el teléfono y lo miré - ¿Qué ocurre mi amor? – mi ceño fruncido fue lo mejor.
Mmm… Jorge… lo tendré presente – sonrió celosamente.
No deberías tenerlo tan presente-le dije, y lo besé tocándole el pelo.
Me quedó mirando y se sentó a mi lado.
-          Eres perfecta Estefanía, perfecta para mí.
-          Me harás llorar-le dije sonriendo.
-          Es enserio… Yo… Tú me gustas mucho- lo dijo nervioso.
No me quedó más que respirar hondo, sonreír y abalanzarme sobre él para besarlo como si el mundo se acabara.

Fanfic, Johnny Depp.

Prólogo   ‘Dream come to life’’
Tu vida es monótona. Tienes amigos, una familia cercana y unida y no estás pololeando. La universidad te ocupa casi todo el tiempo. Las fiestas son algo cada vez menos común, pero no así, infaltables. Tienes un amor platónico desde muy pequeña. Ese amor que, por más errores que cometa, para ti será siempre perfecto y único, pero por sobretodo, inmejorable. Crees que solo queda ahí. Un amor imposible.
Pero un día… todo cambia.
Esta historia me ocurrió a mí y no por eso es única. Hay millones en todo el mundo, pero yo me dispuse a plasmarla. La dedicación se encuentra desde el inicio hasta el final de cada letra, de cada palabra, de cada párrafo y de cada hoja. Espero que lo disfrutes y que sueñes, porque recuerda; Todo nace de un sueño.
Cuándo menos lo esperas, la vida te sorprende.