lunes, 3 de febrero de 2014

Confusión Imposible.
Capítulo VI

El siguiente día, estaba más caluroso. De igual forma me puse un polerón y unos jeans.  Al menos ahora comía algo. Un sándwich y un café.  Llamé a Adrien y apagué el televisor.
Tomé el ascensor y bajé rápidamente. Hoy tenía algo más de ánimo y lo noté en la rapidez de mis acciones.
-          - Hola Will – Saludé mientras buscaba mi celular.
-          - Buenos días señorita… la veo mejor qué ayer, y mejor qué… 
-          - Ok… ya entendí y… gracias. Me tengo que ir, me está esperando…
-          - Adrien, ya lo sé – Esto me dejó sin aliento. 
-          - ¿Qué? , ¡¿Cómo lo supiste?! , ¡¿Quién te dijo, William?! ¡Dímelo ya! – Empecé a gritar. Esto de verdad me superaba, ¿Quién había sido el bocón qué abrió la boca en donde no debía? ¿Quién más sabía de esto? De sólo pensar las posibilidades, se me apretaban los puños.
-          - Yo se lo dije – Esa voz fue inmediatamente reconocida por mis sentidos. Adrien entraba por la puerta ancha. Yo me giré y en el encuentro vi su rostro triunfal. Una sonrisa de costado se asomaba sin mostrar los dientes. Tragué saliva.
-          - Hola Adrien – Saludó de mano William.
-          - Buenos Días Will – Sus voces sonaban tan normales que me asusté.
-          - ¿Qué? Esperen… ¿Qué? – Ni siquiera podía formular una pregunta coherente. Aun no lo creía. ¿En qué estaba pensando Adrien? ¿Habría sido esta, una idea de Johnny? Miles de preguntas algo desordenadas y sin sentido pasaban por mi cabeza, una encima de la otra.
-          - Tranquila… Ayer vine a verte y William me contó qué habías salido con un chico… y no podía ser tan maleducado de no presentarme, asique conversamos un rato y…
-          - ¿Ahora son los mejores amigos del mundo? – Mi voz sarcástica hizo qué ambos rieran.
-          - No Estef… pero nos llevamos bien y me dijo qué era tú chofer, el regalo de un amigo y… sólo eso, ¿Qué es tan grave? – Respondió William.
-          - Nada… ya es tarde, ¿Podemos irnos? – Salí disparada por la puerta sin despedirme de William. Yo sabía que no era su culpa, pero mi mente estaba tan borrosa y confundida qué no me importó en absoluto.
-          - ¿Está bien señorita Estefanía? – La sonrisita de Adrien era tan insoportable qué me tembló el cuerpo. Lo fulminé con la mirada y luego caminé hacia el auto. Me abrió la puerta y entré. Nada de agradecimientos, nada de charla.
-          - ¿De quién fue la idea? – Espeté por fin, luego de unos 5 minutos eternos sin hablar.
-          - Mía y no veo el problema – La tranquilidad de Adrien me alteraba. Respiré hondo para no decir estupideces por la calentura del momento.
-          - ¿Johnny lo sabe? – Su nombre era tan perfecto que no alcanzaba a completar todos los espacios de mi boca. El alzo una ceja y rió de buena gana.
-          - No, pero espero qué no se moleste… ya habrá momento de decirle.
-          - Ok… pero no sé si se tome de buena forma lo que hiciste… no sabes cómo es William – Mi tonó sonó seco.
-          - Más miedo le tengo a usted qué al señor William y a Johnny juntos– Su sonrisa se asomó e hiso qué me aburriera de la discusión. Una parte de mí no sabía si reír irónicamente o mantenerme callada hasta bajarme del auto.
Llegué al colegio justo a la hora y Michael me esperaba en la entrada. Me sonrió y le sonreí. Ambos caminamos hacia nuestra sala, la misma clase de Matemática. Su risa era tan contagiosa que me reí de buena gana la mayor parte del tiempo. Fue extraño sentir esa sensación de estar feliz qué casi desee no haberla experimentado.
Al tocar el timbre, él se separo de mí para yo poder hablar con mis amigos. Lo último qué me dijo fue: Estaría todos los recreos contigo si tú quisieras… pero lo entiendo. Su voz sonó sincera y me hizo enrojecer. Le sonreí y me acerqué a Jorge y a Lily.
-          - Hola – Una pequeña sonrisa se asomó por mi rostro.
-          - ¿Te sientes mejor? – Preguntó Jorge.
-          - Si… mucho mejor.
-         -  ¿Cómo la pasaste ayer? – Me interrogó Lily. Detrás de esa pregunta, una inspección maliciosa se extendió a lo largo de su cara.
-         -  ¿Logan les contó? – Cuestioné algo molesta.
-          - Al llegar le preguntamos, porque sabíamos que te había ido a ver – Reaccionó Jorge.
-          - Ah. Bien… estuvo bien. Fuimos a comer, y vimos una película… nada extraordinario.
-          - ¿Algo pasó? El se veía algo molesto cuando le preguntamos sobre la salida de ayer… - Dijo Jorge con un tono preocupado.
-          - Nada… sólo qué… no entiende qué no quiero salir con él. Creo que se lo traté de explicar de la mejor forma.
-          - ¿Quiso besarte? – La voz de Lily sonaba algo alterada. La expresión de su rostro se deformó al imaginarse tal situación.
-          - Sí, pero no lo logró. Por eso debe estar molesto, pero bueno, no me interesa mayormente – Comenté observando el gran ventanal. Más que el ventanal, veía a Michael sonriendo y haciéndome gestos graciosos. No pude evitar reírme.
-          - ¿De qué nos perdimos? ¿Qué ocurre con Michael? – Lily otra vez cambiando la voz y la expresión al mismo tiempo.
-          - Iré a su casa – La cara de Jorge se deformó notoriamente. Su rostro mostraba incomodidad ante tal realidad.
-          - ¿Están… saliendo? – Preguntó Jorge sin despegar los ojos del suelo.
-          - ¡No! No… claro que no estoy saliendo con él. ¿Desde cuándo una salida puede convertirse en algo más? – Mi tono fue desagradable incluso para mí, pero estaba aburrida de los constantes ataques relacionados con mi vida personal.
-          - Es que… la forma en qué te mira, cómo te habla, cómo te escucha… es de una persona qué está realmente enganchada de ti – Jorge disimuló su mal estado, pero Lily se ponía feliz al coro de su afirmación. ¿Michael realmente estaría enamorado? Nunca me había puesto a pensar tal cosa, porque últimamente sólo tengo a una persona ocupando el 99% de mi corazón.
-          - ¿Tú crees? – Pregunté mirando a Michael.
-          - Sinceramente sí – Lily me sonrió cómo si leyera mis pensamientos.
-          - Si tu lo dices… ahora hay qué ir a clases – Sujeté mi bolso y emprendí rumbo a mi salón.
Eran las 5 y salimos de clases, Michael me esperaba en la puerta de mi salón. Logan y él no cruzaron mirada alguna. El odio era inminente.
-          - ¿Estás lista? – Su voz sonó dulce y animada.
-          - Sí, vamos – Tomó mi chaqueta y me ayudó a ponérmela.
Tomamos un colectivo qué llegara a su casa. En el trayecto me preguntaba cosas sobre mi familia y la salida con Logan ayer.
-         -  Debió haber sido… triste para él – Una pequeña sonrisa salió a relucir detrás de un rostro poco expresivo.
-          - No lo sé, pero no me interesa, él debe entender qué no quiero nada.
-          - No quieres nada… ¿Con nadie? – Sus ojos expresaban una interrogante que necesitaba ser respondida. A la cabeza se me vino el rostro de Johnny y me sentí culpable. Una angustia comenzó a recorrer mi corazón desenfrenadamente.
-          - No lo sé – Agaché la cabeza, sin saber qué responder.
-          - No quiero ser como él… ¿entiendes? No haré nada qué tu no quieras hacer, porque… de verdad me gustas y mucho. Desde hace algún tiempo – Me quedé helada ante tal afirmación. No sabía que responder. No podía ser pesada, menos con alguien qué logró sacar lo mejor de mí sólo en un día.
-          - Eres muy… lindo. Gracias… gracias por ser tan honesto conmigo, eso me encanta – Me acercó más a su cuerpo, ajustándome a su brazo de una manera protectora.
Llegamos a su casa en 30 minutos. Nos bajamos y abrió la puerta. Su casa era hogareña, de madera y realmente hermosa.
-          - ¿Quieres helado? – Me ofreció acercándose a la cocina.
-          - Claro – Me maravillé ante tal orden en las cosas. Todo puesto perfectamente en su lugar; cuadros antiguos, fotos con marcos bellísimos y grandes y pesados libros que de vista parecían de estudio.
-          - Mi mamá ama los libros… - Comentó al acercarse a mí y dándome un bol lleno de helado de chocolate con pedazos sólidos de este.
-          - ¿De verdad? Yo amo leer… tú casa es hermosa en verdad – Mis ojos aún estaban impactados por la hermosa vivienda. Las manos se me comenzaron a congelar con el helado olvidado encima.
-          - Qué bueno que te haya gustado… ¿Vamos a fuera?
Asentí y nos encaminamos hacia un gran ventanal para salir al patio. Una hamaca y una piscina con 3 sillas completaban el perfecto y podado pasto.
Conversamos casi toda la tarde, riendo y comentando cosas desde el colegio, profesores, amigos hasta la familia, futuro, pasado…
Conversar con Michael era muy sencillo. Ambos podíamos expresarnos de tal manera que era fácil contarle algo que de verdad podía incomodar a otra persona. Sus ojos eran de un café especial. Un café tan claro cómo el color de la miel. Sus labios eran pequeños y casi siempre estaban adornados con una sonrisa tierna que estaba acompañado por un comentario rápido y casi siempre efectivo.
Nunca había venido a su casa, pero si habíamos salido con otros chicos de nuestra clase. Desde un principio nos llevamos muy bien. Él es una buena persona y un buen amigo. Siempre se lo había dicho, siempre se lo había demostrado. Luego de un rato ya daban las 7 y comenzó a hacer frío. Subimos a su cuarto. Una ventana daba a la calle. La pieza era iluminada y pequeña. Realmente confortable.
Me prestó un polerón azul, pero a pesar del viento, le pedí que no cerrara la ventana. Ambos nos sentamos en la cama, uno al lado del otro y comenzamos a hablar.
-          - ¿Cómo la has pasado? – Preguntó mirando fijo a mis ojos.
-          - Muy bien – Le sonreí.
-         -  Yo también, gracias por venir. Tu presencia es… muy especial – Su sonrisa hizo que me sonrojara.
Ya eran las 7 y debía irme. Él tomó mi bolso y me lo entregó en las manos. Su mirada quedó por unos largos segundos impregnada en mis ojos. Quería o no, estaba confundida. Una confusión imposible. Realmente imposible.
-          - Te voy a dejar – Su voz dulce hizo que mi cuerpo temblara.
-          - No te preocupes, puedo llamar a un taxi…
-          - No, no lo permitiré – Sonó convencido y me sonrió.
Salimos y él pidió prestado el auto de sus padres. Llegamos rápido a mi departamento. William me saludó y no hice gran gesto. Me acompañó a mi block y le ofrecí pasar. Acepto y la puerta ce cerró tras él. Eran las 8 de la tarde y charlamos por cerca de media hora. Ambos estábamos sentados en el sillón del comedor. La radio estaba encendida y las canciones románticas me ponían más que nostálgica. Su nombre estaba plasmado en cada letra, en cada sintonía.
-          - ¿Qué te ocurre? – Preguntó luego de un silencio que se me hizo eterno. Una lágrima cayó por mi mejilla izquierda, dejando en evidencia lo melancólica que me encontraba.
-          - Son… recuerdos. Hace… tiempo no escuchaba música – Dije débilmente.
-          - No recuerdes entonces… piensa en el presente.
-        -   Lo que más me cuesta es pensar en el presente… No me pidas imposibles – Más lágrimas comenzaron a caer de mis ojos.
-          - No llores. Si no puedes olvidar… yo te ayudaré – Sentí como su mano secaba mis pómulos húmedos y acercaba sus labios hasta plasmarlos en los míos. Un beso cálido fue lo que consiguió darme. Un beso… especial, aunque difícil de no comparar. No se detuvo. Yo quise separarlo y lo logré, hasta que él se acercó nuevamente más a mi boca y me besó con más fuerza. Esta vez no hice esfuerzo alguno. Sus manos tocaban mi cara y la acariciaban. Mis lágrimas no cesaban. No sé si era por la pena que me embargaba e esos momentos o si era por la culpabilidad que se me cayó encima.
-          - Michael… por favor – Susurré luego de alejarlo lentamente.
-          - No… ¿no te gustó?
-          - No se trata de eso… sólo qué… no puedo tener una relación, no puedo – Esto ya comenzaba a complicarse, más aún porque él no correría como un niño asustado, como lo hizo Logan, si no que entendería de la forma que yo esperaba y eso, era mucho más doloroso.
-         -  ¿Quieres contarme? – Preguntó con sus manos aún en mi cintura.
-         -  Es… complicado. Lo vas a saber a su debido tiempo, por favor… no arruines esto.
-          - No lo arruinaré, te entenderé, ¿eso está bien?
-          - Sí – De verdad estaba perfecto.
Ya era las 9 y le pedí a Michael que regresara a su casa. Mañana nos veríamos y hablaríamos más. Me abrasó con fuerza y se despidió con un beso en la mejilla. Antes de salir me dijo que me quería mucho, a lo que yo respondí un también.

Al otro día, no me costó mucho levantarme. Aunque las noches no dejaron de ser malas, podía retomar el sueño en menos tiempo que antes.
Me vestí y llamé a Adrien. No me contestó. Tal vez estaba enojado porque no me comuniqué con él, entonces recordé mi celular. ¡MIERDA! Grité al ver 20 llamadas perdidas. Esto no podía estar pasando, ya se lo hice una vez y dos era mucho. Me arreglé con rapidez mientras le telefoneaba, pero nada. Salí rápido del block sin hacer gran gesto a William. Me quedé en la acerca esperando algún taxi o colectivo. Era más tarde que lo normal, ya que siempre Adrien venía a esa hora. Maldije una y mil veces al no ver mucho movimiento en las calles. Se decía que era la más transitada, pero nunca se especificó que casi siempre estaba llena, pero por AUTOS.
Después de 15 minutos, un taxi apareció desde la multitud. Me subí, pagué y di la dirección. Al menos iba a llegar justo a tiempo.
Me bajé del vehículo y me encaminé entre corriendo hacia la puerta. Lily estaba también ahí.
-          - Hola – saludé después de un beso en la mejilla.
-          - Qué extraño qué llegues tarde – Comentó algo distraída.
-          - Si… se atrasó mi vehículo – Susurré.
-          - Y… ¿Qué tal la tarde con Michael? – Preguntó mientras nos encaminábamos a nuestra sala.
-          - Excelente… hace tiempo no la pasaba tan bien.
-          - ¿Qué hicieron?
-          - Charlamos… en su casa y luego en mi departamento.
-          - Al parecer va ganando puntos ¿o no? – Pregunto Curiosa.
-          - No... sólo es un… muy buen amigo.
-          - ¿Por qué no le das una oportunidad Estefi? Se nota que te quiere y puede hacerte feliz – Su afirmación podía haber sido verídica, pero ni siquiera me imaginaba una vida con Michael. Mi corazón dependía totalmente de otra persona.
-          - Estoy bien así…
-          - Desde tú último cumpleaños algo te ha pasado… ¿No me lo contaras? – Casi olvidaba lo confiable que era Lily.
-          - Tienes razón… debo contarte y te juro que lo quiero hacer, pero… es tan complicado, qué dudo que me creas. Es una historia muy, muy alocada y… casi inverosímil, aunque hermosa – Sonreí al acordarme de TODO lo sucedido en ese fin de semana.
-          - Si es tan hermosa… ¿Por qué es tan complicada? Además… ¿Por qué no abría de creerte? Eres mi amiga, no me vas a mentir. – Buenas pregunta. Excelente afirmación.
-          - Porque sí, así es… ¿Cuándo te podré contar? – Me rendí. No podía guardar esto mucho más tiempo. Lily no iba a andar de chismosa, no podía.
-          - Hoy… después de clases.
-          - Ok… nos vamos juntas, pero… llamaré a un taxi, para… llegar rápido claro – Era obvio que iba a llamar a Adrien.
-          - Ok, después hablamos – Dijo después de entrar a la sala.
Creo que era buena idea. Al fin podría desahogarme con alguien en quien confiaba.
El día pasó tranquilo. Michael estaba con nosotros casi todo el día. Jorge nos hacía reír con sus comentarios sobre una nueva película cómica y Lily escuchaba y me retenía cada vez que me notaba cabizbaja. Michael poco o nada se daba cuenta, pero de igual forma estaba conmigo en todas partes.
-          - Asique… ¿están saliendo? – Escuché la voz de Logan detrás de mí.
-          - No Logan, además… por fin te dignas a hablarme – Mi voz sonó seca.
-          - No me digas que por esto me cambiaste… carne por charqui – Michael explotó. Casi se le tira encima si no fuera porque Jorge lo atrapó antes de cometer una locura.
-          - Qué pena debe dar que te tomen en cuenta sólo como un amigo, ¿no? – La mirada de Logan ardía en rabia e impotencia.
-          - Cállate imbécil, si no quieres que te parta la cara aquí mismo – Le vi los ojos a Michael, y le brillaban. ¿Porqué se rebajaba a Logan? ¿Esto era por mí?
-         -  ¿Enserio? ¿Crees qué te tengo miedo? – Respondió Logan a una distancia mínima de Michael.
-          - Hey... – Logré decir para tranquilizarlos, aunque de poco o nada sirvió.
-         -  Ella no te quiere. ¿Acaso te dio un beso? – Agaché la cabeza. No sabía si era por la furia o por la vergüenza.
-          - Si imbécil, nos besamos – Dijo Michael sin cambiar la expresión de su duro rostro.
-          - ¿Qué? – Ahora las miradas venían hacia mí.
-          - No tengo que darle explicaciones a nadie. Y si, fue un beso, pero no se volverá a repetir – Me alejé con mis puños cerrados. Estaba segura de qué si uno de los dos me hablaba iba a explotar yo también.
Lily me siguió, ya habían tocado el timbre hace 10 minutos. No había nadie en el salón a la hora de la pelea. Algo bueno espero. Escuché cómo Michael le decía  Jorge que lo soltara. Luego de un rato él estaba caminando junto a mí.
-          - Perdóname, por favor… pero, me sacó de quicio – Michael de verdad se sentía culpable, pero no estaba dispuesta a hablar. No ahora.
-          - No quiero hablar Michael.
-          - Por favor…
-         -  Dijo que no quería hablar. Creo que se entendió – Le advirtió Lily mientras me abrazaba por un costado.
Llegamos al salón, disculpándonos por el atraso. Le explicamos la pelea a la profesora Ximena y nos entendió.
La hora de Historia se había pasado lenta. Lily a veces me hablaba y me hacía sentir mejor, pero… estaba colapsando. Sentía una angustia terrible. Un nudo en mi garganta era lo que me impedía hablar de corrido.
Habían tocado y me levanté rápido para ordenar mis cosas. Lily me imitó y también guardó sus cuadernos. Michael estaba en la puerta de mi salón. Le lancé una mirada sin mayor expresión.
-          - ¿Vamos? – Me tomó del brazo Lily, sin tomar en cuenta a Michael.
-          - Estefi… haré cualquier cosa, pero perdóname – La voz suplicante de Michael era estresante. Me hacía sentir culpable de algo estúpido.
-          - Vuelve el tiempo atrás, eso me haría feliz – Dije deteniéndome y mirándolo a los ojos.
-          - Deja que piense bien las cosas Michael, ella no está muy bien. No la agobies más. Mañana será otro día – Susurró Lily a Michael, después de que yo ya emprendiera viaje hacia la salida.
-          - Ok… gracias Lily y… de verdad, fui un estúpido y lo sé. Pero… la quiero mucho y no quiera verla sufrir por imbéciles cómo nosotros – Refiriéndose a Logan y a él mismo.
-         -  Ella no está así sólo por ustedes, aunque también influye mucho. Pero bueno… paciencia y méritos.
-          - Gracias, adiós – Michael salió por la otra puerta, y Lily me siguió afuera. Le pedí que me esperara. Necesitaba llamar a Adrien.
Contesta, contesta, contesta, repetía cada vez que escuchaba el sonido de espera en su celular.
-          - ¿Aló? ¡Adrien! Gracias al cielo me contestas, ¿Puedes venir a buscarme?
-          (Al otro lado del teléfono) Estoy aquí.
-          - Gracias, GRACIAS – Dije luego de que me cortara.
Lily estaba mirando su celular. La llamé y le avisé de un taxi. Mi taxi, decía mi cabeza.
-          Adrien, perdóname por favor  - Le vi su expresión. No estaba nada de contento, y no era para menos. No alzó la mirada. Sólo dejar caer su cabeza hacia su lado izquierdo, en señal de cansancio.
-          - Gracias. Buenos Días – Saludó Adrien a Lily luego de subirse al auto.
-          - Buenos días señorita, ¿A dónde va? – Adrien me ignoraba. TODO MAL.
-          - Eh, dile Estefi – Me susurró Lily.
-         -  Vamos a Lexington Avenue señor – Dije siguiéndole el juego. Si quería recuperar su confianza, no servía de nada ponerme en la misma actitud de él.
-          - ¿Van juntas? – Preguntó observando a Lily.
-          - Sí – Respondió ella.
El resto del camino fue normal y callado. A veces olvidaba que Adrien estaba manejando y me parecía haberme subido a un taxi cualquiera.
Sin decirle nada, él ya sabía donde estacionar. Al parecer no hizo problema con eso.
-          - Gracias – Dijo Lily al estirar su mano para darle dinero.
-         -  No señorita, este viaje fue gratis, su simpatía causó eso – La voz de Adrien sonó como de costumbre y  miraba a Lily con dulzura.
-          - Oh, qué gentil, muchísimas gracias…
-          - Adrien.
-         -  Adrien, gracias – Lily se bajó del auto y se encaminó hacia la puerta de mi block.
-          - Adrien, ¿Cuándo podremos hablar? – Pregunté suplicante.
-          - Cuando se digne a llamarme para decirme que no la valla a buscar – Respondió en tono seco, observando por la ventana.
-         -  Adrien, perdóname, soy una tonta, pero se me olvidó – Fue mi excusa.
-          - Ayer no le pude decir a Johnny nada de usted. Me preocupó muchísimo – Su nombre otra vez. Lo extrañaba demasiado… y era difícil tener que soportar hablar de él sin tenerlo en carne y hueso.
-          - Lo sé… perdóname…
-          - ¿Desea mejor que no vuelva más y así no tenga que preguntarle absolutamente nada? Digo… para que viva su vida normal – Fue su sentencia.
-          - ¡No! Claro que no, debes… venir, siempre, ¡todos los días! Eres el único recuerdo que tengo de que todo fue real y no un simple sueño. Si tú te vas, no me quedaría nada. Eres una persona muy importante para mí. -Te quiero mucho Adrien y perdóname por todo lo que te he hecho, por lo de William, por no contestar el teléfono, por no llamarte, incluso… por mentirte. Si tú deseas irte… no, no sé qué haría… yo…
-          - No me iré. No la dejaré sola. Y ya me quedo claro que lo siente. Yo también la quiero mucho – Dijo al ver en mis ojos, un brillo que se forma cuando estás a punto de llorar. Me acarició el hombro y me tomó el mentón. Una sonrisa curvó su rostro en forma de paz. Me impresionaba su tranquilidad ante todas las cosas. Él era muy sabio y yo eso… lo admiraba.
-          - Gracias… de verdad, yo… gracias –Lo abracé de costado ya que él estaba en el asiento de adelante.
-          - Ya, vallase, no haga esperar a su amiga – Fue lo que escuché mientras se desprendía de mis brazos y me tocaba la espalda.
-          - Luego… te pasaré algo para Johnny... ¿Puede ser? – Sonreí algo nerviosa.
-          - Claro… él estará muy feliz – Una sonrisa confirmó el dicho. Me bajé del auto y el puso el cambio para dar marcha  atrás y abrirse paso a la calle.
-          - ¿Qué ha pasado? – Preguntó Lily curiosa.
-          - Después te cuento – Le dije tomándola del brazo para dirigirnos a la puerta.

Entramos al ascensor sin preámbulos. William estaba tan concentrado en su libro de criaturas místicas que casi ni nos vio al entrar.
Abrí la puerta con las llaves que había sacado antes de bajarme del auto y entramos. Lily tiró su bolso a un lado del sillón en el cual se sentó.
-          - Bueno… ya llegamos, ahora me debes una explicación – Acusó recostándose cómodamente en el sofá.
-          - Ok… no creerás nada de lo que te contaré y lo entenderé, pero antes de cualquier cosa, no me tildes de loca, porque aunque parezca imposible, las cosas sí pasaron – La verdad es qué no podía creer que había pasado dos noches con el amor de mi vida, pero sí podía entender el distanciamiento. Era lógico. No podía ser perfecto y cuando todo comenzó, era muy perfecto para ser real. Su sólo recuerdo bastaba para que pudiera vivir.
-          - Oye, yo sé que no estás loca y lo entenderé sólo… dilo.
-          - Conocí a Johnny… Johnny Depp – Cuando hice esta declaración, no pude evitar sonreír hasta sonrojarme. No sabía si gritar o llorar de la emoción, pero me contuve. Los ojos de Lily se abrieron como plato y me miraron sorprendidos.
-          - ¿Qué? ¿Cómo ¿Cuándo? – Su voz se exaltó junto con sus facciones y probablemente con los latidos de su corazón.
-          - Tranquila… te lo explicaré. El día de mi cumpleaños, después de verlos a ustedes, me vine a mi block, pero antes pasé a la disquería, esa que tú también conoces. Entré y… me encontré con… Johnny. ¡Johnny Depp amiga!
-          - No… puedo creerlo – Su boca estaba abierta, sorprendida totalmente.
-         -  Te lo dije… es casi… ¿imposible? – Me pregunté a mi misma, pero con los ojos puestos en su expresión.
-          - Es que… ¡AH! ¡Debes seguir, cuéntame más! – Se exaltó Lily.
-          - Ok, ok… después de verlo me acerqué a saludarlo, claro, y… conversamos un rato, ¿5 minutos? Y me regaló un CD. No lo podía creer. Me contuve para no gritar. Mi corazón… quería estallar.
Después, la gente comenzó a darse cuenta de lo que ocurría, y gritaba su nombre, su apellido, en todos los idiomas y formas. Me tomó de la mano y me llevo a un ascensor. Me preguntó mi nombre, le dije que estaba de cumpleaños, me abrazó. ¡Me abrazó! Un abrazo tan cálido, tan… de él. De esos que siempre había esperado.
- Luego dijo que le gustaba mi nombre y… y…
-         -  ¿Y qué? – Preguntó Lily, al darse cuenta de que me perdía en los recuerdos.
-          - Y nos besamos. Nos besamos como… nunca había besado a alguien. Fue tan… ¡JOHNNY! Sexy, tierno, hermoso, candente, sensual... y sus labios. Sus labios carnosos me… envolvieron. Cuando lo besé, te prometo, el mundo se detuvo. Completamente.
-          - Que… hermoso – Su sonrisa sorpresiva y su mirada perdida, fue lo que causo mi risa.
-         -  Fue perfecto. Y además… después me llevo a su cuarto personal. ¡NO PODÍA CREERLO! Pasé la noche con él Lily. Y No me arrepiento. Me podrán decir muchísimas cosas, pero no me importa nada. Fui feliz, su recuerdo me hace feliz.
-         -  ¿Pasaste la noche con él? ¿LO HICIERON? ¡No puedo creer que te hayas aguantado en decirme esto! – Gritó Lily, indignada.
-          - ¡NO! No lo hicimos. Ojalá lo hubiéramos hecho, es lo que más quería, pero él… es diferente. Él quiere ir de a poco. No quiere obligarme a nada ni hacer nada que pueda comprometerme. Me protege.
-          - Ok…Pero… esto es tan extraño… ¿Por qué primero me dices que es un recuerdo que te hace feliz, pero… luego hablas en presente, como si… aún estuviera aquí, contigo? No entiendo… - Su voz se tranquilizó, y me observó meticulosamente con sus ojos aún hecho platos.
-          - Mira… él necesitaba su espacio. Yo acepté porque… no quiero… no quería ser una carga en su vida. Pasó todo tan rápido que… no sé. ¿Recuerdas al chofer del taxi que nos trajo acá? Bueno… él es un muy buen amigo de Johnny. Johnny le dijo que fuera mi chofer personal o algo así, porque esto no era una despedida. No me iba a zafar tan rápido de él. Me quería…
-         -  Te quiere – Corrigió ella.
-          - Es lo que más espero. Al menos… si no lo vuelvo a ver…  sé que nada cambiará en mi corazón. Incluso a veces creo que todo esto… fue un sueño, pero luego… veo a Adrien, y… gracias a él me doy cuenta de que… no estoy tan loca. Si él se va… todo se va. Es por eso que he estado tan… extraña últimamente. Mi cabeza y mi corazón, no están bien conectados y no concuerdan en nada.
-          - Amiga… yo estaré contigo en esto. Y te diré algo; Él te quiere, pero… si no vuelve… mereces algo mejor.
-          - No hay nada mejor después de él.
-          - ¿Michael? – Preguntó Lily.
-         -  Michael… No sé lo que siento por él. Cuando lo besé, fue… muy lindo pero… es imposible  comprarlo con Johnny. Johnny es… otra cosa. A Michael lo quiero mucho también, y tengo miedo a hacerle daño.
-          - Le estás haciendo daño, aunque no quieras. ¿Qué harás cuando se enteré de todo esto?
-          - No lo sé. No me siento preparada para decirle. No soportaría ver su expresión. Él… ha sido el único que me ha sacado una sonrisa en estos días. Una sonrisa verdadera.
-          - Entonces… acércate más a él. Intenta ser feliz. Sé que es fácil decirlo, y muy difícil intentarlo, pero…
-          - Es casi imposible – Mi voz se agudizó.
-          - Estefi… ven – Me abrazó – No quiero hacerte sentir mal amiga. Te quiero muchísimo y creo todo lo que me dijiste. Sé que te hará mejor escuchar algo positivo, asique… Piensa que Johnny te quiere y regresará, ¿ok? Yo también espero eso, con todo el corazón – Lily me acercó a su pecho. Unas lágrimas cayeron por mi rostro. Mi pecho estaba apretado y el agujero que se había achicado en tamaño, se agrandaba más que nunca.
-          - Necesitaba desahogarme – Dije al separarme de ella – Gracias. Mañana… te pediría que estuvieras conmigo todo el día. No quiero estar con Jorge, ni con Michael, y menos con Logan. No quiero nada con nadie.
-         -  No tienes ni que preguntarlo amiga. Incluso si quieres mañana vengo a dejarte a tu departamento – Me ofreció con voz dulce.
-          - Bueno, sólo si quieres Lily, no quiero… parecer una frágil humana.
-          - Algo así eres amiga… el amor nos vuelve frágiles a todos – Una sonrisa se asomó por su rostro.
-          - Tantos problemas míos… y no sé nada de ti. ¿Qué ha pasado con Jorge? – Pregunté secando mis lágrimas con un pañuelo que me acercó Lily.
-          - ¿De verdad quieres saberlo? Lo tuyo es mucho más importante que lo mío. Y no me digas que no – Me advirtió antes de que le respondiera.
-          - Pero quiero que me cuentes, te escucho – Me acomodé en el sillón.
-          - Bueno… no pasa nada. No creo que lleguemos a ser… algo más – Su rostro trató de mostrar alegría y desinterés, algo evidentemente imposible.
-          - Tienes que luchar Lily. Es un hombre y por ende no se da cuenta de las cosas tan rápido. Te aseguro de que si… le das una empujadita, caerá rendido a tus pies – A esta última aclaración, su rostro se iluminó con una leve sonrisa.
-          - Gracias Estefi… lo haré.
-          - Ya es tarde, quieres… ¿dormir acá? Yo te presto ropa – Pregunté levantándome del sillón para ir al baño.
-          - Me encantaría, llamaré a mi hermana – Contestó y marcó a su casa.
Después de todo, mi corazón sensible había callado por tanto tiempo, que desahogarme era un alivio.


domingo, 2 de febrero de 2014

Espero que siga habiendo gente aquí.

LO SIENTO, DE VERDAD LO SIENTO. Soy una perra y merezco lo peor :(
Entiendo que no quieran seguir leyendo, o siguiéndome, porque he dejado abandonado el blog, pero de verdad, que no hay nada que quiera más que seguir escribiendo y subiendo caps, espero poder hacerlo nuevamente y espero sus comentarios y críticas.
Las quiero y los quiero, dependiendo.
Gracias por todo y más aun a los que siguen aquí!