Confusión Imposible.
Capítulo VI
El siguiente día, estaba más
caluroso. De igual forma me puse un polerón y unos jeans. Al menos ahora comía algo. Un sándwich y un
café. Llamé a Adrien y apagué el
televisor.
Tomé el ascensor y bajé
rápidamente. Hoy tenía algo más de ánimo y lo noté en la rapidez de mis
acciones.
- - Hola Will – Saludé mientras buscaba mi celular.
- - Buenos días señorita… la veo mejor qué ayer, y
mejor qué…
- - Ok… ya entendí y… gracias. Me tengo que ir, me
está esperando…
- - Adrien, ya lo sé – Esto me dejó sin
aliento.
- - ¿Qué? , ¡¿Cómo lo supiste?! , ¡¿Quién te dijo,
William?! ¡Dímelo ya! – Empecé a gritar. Esto de verdad me superaba, ¿Quién
había sido el bocón qué abrió la boca en donde no debía? ¿Quién más sabía de
esto? De sólo pensar las posibilidades, se me apretaban los puños.
- - Yo se lo dije – Esa voz fue inmediatamente
reconocida por mis sentidos. Adrien entraba por la puerta ancha. Yo me giré y
en el encuentro vi su rostro triunfal. Una sonrisa de costado se asomaba sin
mostrar los dientes. Tragué saliva.
- - Hola Adrien – Saludó de mano William.
- - Buenos Días Will – Sus voces sonaban tan
normales que me asusté.
- - ¿Qué? Esperen… ¿Qué? – Ni siquiera podía
formular una pregunta coherente. Aun no lo creía. ¿En qué estaba pensando
Adrien? ¿Habría sido esta, una idea de Johnny? Miles de preguntas algo
desordenadas y sin sentido pasaban por mi cabeza, una encima de la otra.
- - Tranquila… Ayer vine a verte y William me contó
qué habías salido con un chico… y no podía ser tan maleducado de no
presentarme, asique conversamos un rato y…
- - ¿Ahora son los mejores amigos del mundo? – Mi
voz sarcástica hizo qué ambos rieran.
- - No Estef… pero nos llevamos bien y me dijo qué
era tú chofer, el regalo de un amigo y… sólo eso, ¿Qué es tan grave? –
Respondió William.
- - Nada… ya es tarde, ¿Podemos irnos? – Salí
disparada por la puerta sin despedirme de William. Yo sabía que no era su
culpa, pero mi mente estaba tan borrosa y confundida qué no me importó en
absoluto.
- - ¿Está bien señorita Estefanía? – La sonrisita de
Adrien era tan insoportable qué me tembló el cuerpo. Lo fulminé con la mirada y
luego caminé hacia el auto. Me abrió la puerta y entré. Nada de
agradecimientos, nada de charla.
- - ¿De quién fue la idea? – Espeté por fin, luego
de unos 5 minutos eternos sin hablar.
- - Mía y no veo el problema – La tranquilidad de
Adrien me alteraba. Respiré hondo para no decir estupideces por la calentura
del momento.
- - ¿Johnny lo sabe? – Su nombre era tan perfecto
que no alcanzaba a completar todos los espacios de mi boca. El alzo una ceja y
rió de buena gana.
- - No, pero espero qué no se moleste… ya habrá
momento de decirle.
- - Ok… pero no sé si se tome de buena forma lo que
hiciste… no sabes cómo es William – Mi tonó sonó seco.
- - Más miedo le tengo a usted qué al señor William
y a Johnny juntos– Su sonrisa se asomó e hiso qué me aburriera de la discusión.
Una parte de mí no sabía si reír irónicamente o mantenerme callada hasta
bajarme del auto.
Llegué al colegio justo a la hora
y Michael me esperaba en la entrada. Me sonrió y le sonreí. Ambos caminamos
hacia nuestra sala, la misma clase de Matemática. Su risa era tan contagiosa
que me reí de buena gana la mayor parte del tiempo. Fue extraño sentir esa
sensación de estar feliz qué casi desee no haberla experimentado.
Al tocar el timbre, él se separo
de mí para yo poder hablar con mis amigos. Lo último qué me dijo fue: Estaría todos los recreos contigo si tú
quisieras… pero lo entiendo. Su voz sonó sincera y me hizo enrojecer. Le
sonreí y me acerqué a Jorge y a Lily.
- - Hola – Una pequeña sonrisa se asomó por mi
rostro.
- - ¿Te sientes mejor? – Preguntó Jorge.
- - Si… mucho mejor.
- - ¿Cómo la pasaste ayer? – Me interrogó Lily.
Detrás de esa pregunta, una inspección maliciosa se extendió a lo largo de su
cara.
- - ¿Logan les contó? – Cuestioné algo molesta.
- - Al llegar le preguntamos, porque sabíamos que te
había ido a ver – Reaccionó Jorge.
- - Ah. Bien… estuvo bien. Fuimos a comer, y vimos
una película… nada extraordinario.
- - ¿Algo pasó? El se veía algo molesto cuando le
preguntamos sobre la salida de ayer… - Dijo Jorge con un tono preocupado.
- - Nada… sólo qué… no entiende qué no quiero salir
con él. Creo que se lo traté de explicar de la mejor forma.
- - ¿Quiso besarte? – La voz de Lily sonaba algo
alterada. La expresión de su rostro se deformó al imaginarse tal situación.
- - Sí, pero no lo logró. Por eso debe estar
molesto, pero bueno, no me interesa mayormente – Comenté observando el gran
ventanal. Más que el ventanal, veía a Michael sonriendo y haciéndome gestos
graciosos. No pude evitar reírme.
- - ¿De qué nos perdimos? ¿Qué ocurre con Michael? –
Lily otra vez cambiando la voz y la expresión al mismo tiempo.
- - Iré a su casa – La cara de Jorge se deformó
notoriamente. Su rostro mostraba incomodidad ante tal realidad.
- - ¿Están… saliendo? – Preguntó Jorge sin despegar
los ojos del suelo.
- - ¡No! No… claro que no estoy saliendo con él.
¿Desde cuándo una salida puede convertirse en algo más? – Mi tono fue
desagradable incluso para mí, pero estaba aburrida de los constantes ataques
relacionados con mi vida personal.
- - Es que… la forma en qué te mira, cómo te habla,
cómo te escucha… es de una persona qué está realmente enganchada de ti – Jorge
disimuló su mal estado, pero Lily se ponía feliz al coro de su afirmación.
¿Michael realmente estaría enamorado? Nunca me había puesto a pensar tal cosa,
porque últimamente sólo tengo a una persona ocupando el 99% de mi corazón.
- - ¿Tú crees? – Pregunté mirando a Michael.
- - Sinceramente sí – Lily me sonrió cómo si leyera
mis pensamientos.
- - Si tu lo dices… ahora hay qué ir a clases –
Sujeté mi bolso y emprendí rumbo a mi salón.
Eran las 5 y salimos de clases,
Michael me esperaba en la puerta de mi salón. Logan y él no cruzaron mirada
alguna. El odio era inminente.
- - ¿Estás lista? – Su voz sonó dulce y animada.
- - Sí, vamos – Tomó mi chaqueta y me ayudó a
ponérmela.
Tomamos un colectivo qué llegara
a su casa. En el trayecto me preguntaba cosas sobre mi familia y la salida con
Logan ayer.
- - Debió haber sido… triste para él – Una pequeña
sonrisa salió a relucir detrás de un rostro poco expresivo.
- - No lo sé, pero no me interesa, él debe entender
qué no quiero nada.
- - No quieres nada… ¿Con nadie? – Sus ojos
expresaban una interrogante que necesitaba ser respondida. A la cabeza se me
vino el rostro de Johnny y me sentí culpable. Una angustia comenzó a recorrer
mi corazón desenfrenadamente.
- - No lo sé – Agaché la cabeza, sin saber qué
responder.
- - No quiero ser como él… ¿entiendes? No haré nada
qué tu no quieras hacer, porque… de verdad me gustas y mucho. Desde hace algún
tiempo – Me quedé helada ante tal afirmación. No sabía que responder. No podía
ser pesada, menos con alguien qué logró sacar lo mejor de mí sólo en un día.
- - Eres muy… lindo. Gracias… gracias por ser tan
honesto conmigo, eso me encanta – Me acercó más a su cuerpo, ajustándome a su
brazo de una manera protectora.
Llegamos a su casa en 30 minutos.
Nos bajamos y abrió la puerta. Su casa era hogareña, de madera y realmente
hermosa.
- - ¿Quieres helado? – Me ofreció acercándose a la
cocina.
- - Claro – Me maravillé ante tal orden en las
cosas. Todo puesto perfectamente en su lugar; cuadros antiguos, fotos con
marcos bellísimos y grandes y pesados libros que de vista parecían de estudio.
- - Mi mamá ama los libros… - Comentó al acercarse a
mí y dándome un bol lleno de helado de chocolate con pedazos sólidos de este.
- - ¿De verdad? Yo amo leer… tú casa es hermosa en
verdad – Mis ojos aún estaban impactados por la hermosa vivienda. Las manos se
me comenzaron a congelar con el helado olvidado encima.
- - Qué bueno que te haya gustado… ¿Vamos a fuera?
Asentí y nos encaminamos hacia un
gran ventanal para salir al patio. Una hamaca y una piscina con 3 sillas
completaban el perfecto y podado pasto.
Conversamos casi toda la tarde,
riendo y comentando cosas desde el colegio, profesores, amigos hasta la
familia, futuro, pasado…
Conversar con Michael era muy
sencillo. Ambos podíamos expresarnos de tal manera que era fácil contarle algo
que de verdad podía incomodar a otra persona. Sus ojos eran de un café
especial. Un café tan claro cómo el color de la miel. Sus labios eran pequeños
y casi siempre estaban adornados con una sonrisa tierna que estaba acompañado
por un comentario rápido y casi siempre efectivo.
Nunca había venido a su casa,
pero si habíamos salido con otros chicos de nuestra clase. Desde un principio
nos llevamos muy bien. Él es una buena persona y un buen amigo. Siempre se lo
había dicho, siempre se lo había demostrado. Luego de un rato ya daban las 7 y
comenzó a hacer frío. Subimos a su cuarto. Una ventana daba a la calle. La
pieza era iluminada y pequeña. Realmente confortable.
Me prestó un polerón azul, pero a
pesar del viento, le pedí que no cerrara la ventana. Ambos nos sentamos en la
cama, uno al lado del otro y comenzamos a hablar.
- - ¿Cómo la has pasado? – Preguntó mirando fijo a
mis ojos.
- - Muy bien – Le sonreí.
- - Yo también, gracias por venir. Tu presencia es…
muy especial – Su sonrisa hizo que me sonrojara.
Ya eran las 7 y debía irme. Él
tomó mi bolso y me lo entregó en las manos. Su mirada quedó por unos largos
segundos impregnada en mis ojos. Quería o no, estaba confundida. Una confusión
imposible. Realmente imposible.
- - Te voy a dejar – Su voz dulce hizo que mi cuerpo
temblara.
- - No te preocupes, puedo llamar a un taxi…
- - No, no lo permitiré – Sonó convencido y me
sonrió.
Salimos y él pidió prestado el
auto de sus padres. Llegamos rápido a mi departamento. William me saludó y no
hice gran gesto. Me acompañó a mi block y le ofrecí pasar. Acepto y la puerta
ce cerró tras él. Eran las 8 de la tarde y charlamos por cerca de media hora.
Ambos estábamos sentados en el sillón del comedor. La radio estaba encendida y
las canciones románticas me ponían más que nostálgica. Su nombre estaba plasmado en cada letra, en cada sintonía.
- - ¿Qué te ocurre? – Preguntó luego de un silencio
que se me hizo eterno. Una lágrima cayó por mi mejilla izquierda, dejando en
evidencia lo melancólica que me encontraba.
- - Son… recuerdos. Hace… tiempo no escuchaba música
– Dije débilmente.
- - No recuerdes entonces… piensa en el presente.
- - Lo que más me cuesta es pensar en el presente…
No me pidas imposibles – Más lágrimas comenzaron a caer de mis ojos.
- - No llores. Si no puedes olvidar… yo te ayudaré –
Sentí como su mano secaba mis pómulos húmedos y acercaba sus labios hasta
plasmarlos en los míos. Un beso cálido fue lo que consiguió darme. Un beso… especial,
aunque difícil de no comparar. No se detuvo. Yo quise separarlo y lo logré,
hasta que él se acercó nuevamente más a mi boca y me besó con más fuerza. Esta
vez no hice esfuerzo alguno. Sus manos tocaban mi cara y la acariciaban. Mis
lágrimas no cesaban. No sé si era por la pena que me embargaba e esos momentos
o si era por la culpabilidad que se me cayó encima.
- - Michael… por favor – Susurré luego de alejarlo
lentamente.
- - No… ¿no te gustó?
- - No se trata de eso… sólo qué… no puedo tener una
relación, no puedo – Esto ya comenzaba a complicarse, más aún porque él no
correría como un niño asustado, como lo hizo Logan, si no que entendería de la
forma que yo esperaba y eso, era mucho más doloroso.
- - ¿Quieres contarme? – Preguntó con sus manos aún
en mi cintura.
- - Es… complicado. Lo vas a saber a su debido
tiempo, por favor… no arruines esto.
- - No lo arruinaré, te entenderé, ¿eso está bien?
- - Sí – De verdad estaba perfecto.
Ya era las 9 y le pedí a Michael
que regresara a su casa. Mañana nos veríamos y hablaríamos más. Me abrasó con
fuerza y se despidió con un beso en la mejilla. Antes de salir me dijo que me
quería mucho, a lo que yo respondí un también.
Al otro día, no me costó mucho
levantarme. Aunque las noches no dejaron de ser malas, podía retomar el sueño en
menos tiempo que antes.
Me vestí y llamé a Adrien. No me
contestó. Tal vez estaba enojado porque no me comuniqué con él, entonces
recordé mi celular. ¡MIERDA! Grité al ver 20 llamadas perdidas. Esto no podía
estar pasando, ya se lo hice una vez y dos era mucho. Me arreglé con rapidez
mientras le telefoneaba, pero nada. Salí rápido del block sin hacer gran gesto
a William. Me quedé en la acerca esperando algún taxi o colectivo. Era más
tarde que lo normal, ya que siempre Adrien venía a esa hora. Maldije una y mil
veces al no ver mucho movimiento en las calles. Se decía que era la más
transitada, pero nunca se especificó que casi siempre estaba llena, pero por
AUTOS.
Después de 15 minutos, un taxi
apareció desde la multitud. Me subí, pagué y di la dirección. Al menos iba a
llegar justo a tiempo.
Me bajé del vehículo y me encaminé
entre corriendo hacia la puerta. Lily estaba también ahí.
- - Hola – saludé después de un beso en la mejilla.
- - Qué extraño qué llegues tarde – Comentó algo
distraída.
- - Si… se atrasó mi vehículo – Susurré.
- - Y… ¿Qué tal la tarde con Michael? – Preguntó
mientras nos encaminábamos a nuestra sala.
- - Excelente… hace tiempo no la pasaba tan bien.
- - ¿Qué hicieron?
- - Charlamos… en su casa y luego en mi
departamento.
- - Al parecer va ganando puntos ¿o no? – Pregunto
Curiosa.
- - No... sólo es un… muy buen amigo.
- - ¿Por qué no le das una oportunidad Estefi? Se
nota que te quiere y puede hacerte feliz – Su afirmación podía haber sido
verídica, pero ni siquiera me imaginaba una vida con Michael. Mi corazón
dependía totalmente de otra persona.
- - Estoy bien así…
- - Desde tú último cumpleaños algo te ha pasado…
¿No me lo contaras? – Casi olvidaba lo confiable que era Lily.
- - Tienes razón… debo contarte y te juro que lo
quiero hacer, pero… es tan complicado, qué dudo que me creas. Es una historia
muy, muy alocada y… casi inverosímil, aunque hermosa – Sonreí al acordarme de
TODO lo sucedido en ese fin de semana.
- - Si es tan hermosa… ¿Por qué es tan complicada?
Además… ¿Por qué no abría de creerte? Eres mi amiga, no me vas a mentir. –
Buenas pregunta. Excelente afirmación.
- - Porque sí, así es… ¿Cuándo te podré contar? – Me
rendí. No podía guardar esto mucho más tiempo. Lily no iba a andar de chismosa,
no podía.
- - Hoy… después de clases.
- - Ok… nos vamos juntas, pero… llamaré a un taxi, para…
llegar rápido claro – Era obvio que iba a llamar a Adrien.
- - Ok, después hablamos – Dijo después de entrar a
la sala.
Creo que era buena idea. Al fin
podría desahogarme con alguien en quien confiaba.
El día pasó tranquilo. Michael
estaba con nosotros casi todo el día. Jorge nos hacía reír con sus comentarios
sobre una nueva película cómica y Lily escuchaba y me retenía cada vez que me
notaba cabizbaja. Michael poco o nada se daba cuenta, pero de igual forma
estaba conmigo en todas partes.
- - Asique… ¿están saliendo? – Escuché la voz de
Logan detrás de mí.
- - No Logan, además… por fin te dignas a hablarme –
Mi voz sonó seca.
- - No me digas que por esto me cambiaste… carne por
charqui – Michael explotó. Casi se le tira encima si no fuera porque Jorge lo
atrapó antes de cometer una locura.
- - Qué pena debe dar que te tomen en cuenta sólo
como un amigo, ¿no? – La mirada de Logan ardía en rabia e impotencia.
- - Cállate imbécil, si no quieres que te parta la
cara aquí mismo – Le vi los ojos a Michael, y le brillaban. ¿Porqué se rebajaba
a Logan? ¿Esto era por mí?
- - ¿Enserio? ¿Crees qué te tengo miedo? – Respondió
Logan a una distancia mínima de Michael.
- - Hey... – Logré decir para tranquilizarlos,
aunque de poco o nada sirvió.
- - Ella no te quiere. ¿Acaso te dio un beso? –
Agaché la cabeza. No sabía si era por la furia o por la vergüenza.
- - Si imbécil, nos besamos – Dijo Michael sin
cambiar la expresión de su duro rostro.
- - ¿Qué? – Ahora las miradas venían hacia mí.
- - No tengo que darle explicaciones a nadie. Y si,
fue un beso, pero no se volverá a repetir – Me alejé con mis puños cerrados.
Estaba segura de qué si uno de los dos me hablaba iba a explotar yo también.
Lily me siguió, ya habían tocado
el timbre hace 10 minutos. No había nadie en el salón a la hora de la pelea.
Algo bueno espero. Escuché cómo Michael le decía Jorge que lo soltara. Luego de un rato él
estaba caminando junto a mí.
- - Perdóname, por favor… pero, me sacó de quicio –
Michael de verdad se sentía culpable, pero no estaba dispuesta a hablar. No
ahora.
- - No quiero hablar Michael.
- - Por favor…
- - Dijo que no quería hablar. Creo que se entendió
– Le advirtió Lily mientras me abrazaba por un costado.
Llegamos al salón, disculpándonos
por el atraso. Le explicamos la pelea a la profesora Ximena y nos entendió.
La hora de Historia se había
pasado lenta. Lily a veces me hablaba y me hacía sentir mejor, pero… estaba
colapsando. Sentía una angustia terrible. Un nudo en mi garganta era lo que me
impedía hablar de corrido.
Habían tocado y me levanté rápido
para ordenar mis cosas. Lily me imitó y también guardó sus cuadernos. Michael
estaba en la puerta de mi salón. Le lancé una mirada sin mayor expresión.
- - ¿Vamos? – Me tomó del brazo Lily, sin tomar en
cuenta a Michael.
- - Estefi… haré cualquier cosa, pero perdóname – La
voz suplicante de Michael era estresante. Me hacía sentir culpable de algo
estúpido.
- - Vuelve el tiempo atrás, eso me haría feliz –
Dije deteniéndome y mirándolo a los ojos.
- - Deja que piense bien las cosas Michael, ella no
está muy bien. No la agobies más. Mañana será otro día – Susurró Lily a
Michael, después de que yo ya emprendiera viaje hacia la salida.
- - Ok… gracias Lily y… de verdad, fui un estúpido y
lo sé. Pero… la quiero mucho y no quiera verla sufrir por imbéciles cómo
nosotros – Refiriéndose a Logan y a él mismo.
- - Ella no está así sólo por ustedes, aunque
también influye mucho. Pero bueno… paciencia y méritos.
- - Gracias, adiós – Michael salió por la otra
puerta, y Lily me siguió afuera. Le pedí que me esperara. Necesitaba llamar a
Adrien.
Contesta, contesta, contesta, repetía
cada vez que escuchaba el sonido de espera en su celular.
- - ¿Aló? ¡Adrien! Gracias al cielo me contestas,
¿Puedes venir a buscarme?
-
(Al otro lado del teléfono) Estoy aquí.
- - Gracias, GRACIAS – Dije luego de que me cortara.
Lily estaba mirando su celular. La
llamé y le avisé de un taxi. Mi taxi, decía mi cabeza.
-
Adrien, perdóname por favor - Le vi su expresión. No estaba nada de
contento, y no era para menos. No alzó la mirada. Sólo dejar caer su cabeza
hacia su lado izquierdo, en señal de cansancio.
- - Gracias. Buenos Días – Saludó Adrien a Lily
luego de subirse al auto.
- - Buenos días señorita, ¿A dónde va? – Adrien me
ignoraba. TODO MAL.
- - Eh, dile Estefi – Me susurró Lily.
- - Vamos a Lexington
Avenue señor – Dije siguiéndole el juego. Si quería recuperar su confianza, no
servía de nada ponerme en la misma actitud de él.
- - ¿Van juntas? – Preguntó
observando a Lily.
- - Sí – Respondió ella.
El resto del camino fue normal y
callado. A veces olvidaba que Adrien estaba manejando y me parecía haberme
subido a un taxi cualquiera.
Sin decirle nada, él ya sabía
donde estacionar. Al parecer no hizo problema con eso.
- - Gracias – Dijo Lily al estirar su mano para
darle dinero.
- - No señorita, este viaje fue gratis, su simpatía
causó eso – La voz de Adrien sonó como de costumbre y miraba a Lily con dulzura.
- - Oh, qué gentil, muchísimas gracias…
- - Adrien.
- - Adrien, gracias – Lily se bajó del auto y se
encaminó hacia la puerta de mi block.
- - Adrien, ¿Cuándo podremos hablar? – Pregunté
suplicante.
- - Cuando se digne a llamarme para decirme que no
la valla a buscar – Respondió en tono seco, observando por la ventana.
- - Adrien, perdóname, soy una tonta, pero se me
olvidó – Fue mi excusa.
- - Ayer no le pude decir a Johnny nada de usted. Me
preocupó muchísimo – Su nombre otra
vez. Lo extrañaba demasiado… y era
difícil tener que soportar hablar de él sin tenerlo en carne y hueso.
- - Lo sé… perdóname…
- - ¿Desea mejor que no vuelva más y así no tenga
que preguntarle absolutamente nada? Digo… para que viva su vida normal – Fue su
sentencia.
- - ¡No! Claro que no, debes… venir, siempre, ¡todos
los días! Eres el único recuerdo que tengo de que todo fue real y no un simple
sueño. Si tú te vas, no me quedaría nada. Eres una persona muy importante para
mí. -Te quiero mucho Adrien y perdóname por todo lo que te he hecho, por lo de
William, por no contestar el teléfono, por no llamarte, incluso… por mentirte.
Si tú deseas irte… no, no sé qué haría… yo…
- - No me iré. No la dejaré sola. Y ya me quedo
claro que lo siente. Yo también la quiero mucho – Dijo al ver en mis ojos, un
brillo que se forma cuando estás a punto de llorar. Me acarició el hombro y me
tomó el mentón. Una sonrisa curvó su rostro en forma de paz. Me impresionaba su
tranquilidad ante todas las cosas. Él era muy sabio y yo eso… lo admiraba.
- - Gracias… de verdad, yo… gracias –Lo abracé de
costado ya que él estaba en el asiento de adelante.
- - Ya, vallase, no haga esperar a su amiga – Fue lo
que escuché mientras se desprendía de mis brazos y me tocaba la espalda.
- - Luego… te pasaré algo para Johnny... ¿Puede ser?
– Sonreí algo nerviosa.
- - Claro… él estará muy feliz – Una sonrisa
confirmó el dicho. Me bajé del auto y el puso el cambio para dar marcha atrás y abrirse paso a la calle.
- - ¿Qué ha pasado? – Preguntó Lily curiosa.
- - Después te cuento – Le dije tomándola del brazo
para dirigirnos a la puerta.
Entramos al ascensor sin
preámbulos. William estaba tan concentrado en su libro de criaturas místicas
que casi ni nos vio al entrar.
Abrí la puerta con las llaves que
había sacado antes de bajarme del auto y entramos. Lily tiró su bolso a un lado
del sillón en el cual se sentó.
- - Bueno… ya llegamos, ahora me debes una
explicación – Acusó recostándose cómodamente en el sofá.
- - Ok… no creerás nada de lo que te contaré y lo
entenderé, pero antes de cualquier cosa, no me tildes de loca, porque aunque
parezca imposible, las cosas sí pasaron – La verdad es qué no podía creer que
había pasado dos noches con el amor de mi vida, pero sí podía entender el
distanciamiento. Era lógico. No podía ser perfecto y cuando todo comenzó, era
muy perfecto para ser real. Su sólo
recuerdo bastaba para que pudiera vivir.
- - Oye, yo sé que no estás loca y lo entenderé
sólo… dilo.
- - Conocí a Johnny… Johnny Depp – Cuando hice esta
declaración, no pude evitar sonreír hasta sonrojarme. No sabía si gritar o
llorar de la emoción, pero me contuve. Los ojos de Lily se abrieron como plato
y me miraron sorprendidos.
- - ¿Qué? ¿Cómo ¿Cuándo? – Su voz se exaltó junto
con sus facciones y probablemente con los latidos de su corazón.
- - Tranquila… te lo explicaré. El día de mi
cumpleaños, después de verlos a ustedes, me vine a mi block, pero antes pasé a
la disquería, esa que tú también conoces. Entré y… me encontré con… Johnny.
¡Johnny Depp amiga!
- - No… puedo creerlo – Su boca estaba abierta,
sorprendida totalmente.
- - Te lo dije… es casi… ¿imposible? – Me pregunté a
mi misma, pero con los ojos puestos en su expresión.
- - Es que… ¡AH! ¡Debes seguir, cuéntame más! – Se
exaltó Lily.
- - Ok, ok… después de verlo me acerqué a saludarlo,
claro, y… conversamos un rato, ¿5 minutos? Y me regaló un CD. No lo podía
creer. Me contuve para no gritar. Mi corazón… quería estallar.
Después,
la gente comenzó a darse cuenta de lo que ocurría, y gritaba su nombre, su
apellido, en todos los idiomas y formas. Me tomó de la mano y me llevo a un
ascensor. Me preguntó mi nombre, le dije que estaba de cumpleaños, me abrazó.
¡Me abrazó! Un abrazo tan cálido, tan… de él. De esos que siempre había
esperado.
- Luego
dijo que le gustaba mi nombre y… y…
- - ¿Y qué? – Preguntó Lily, al darse cuenta de que
me perdía en los recuerdos.
- - Y nos besamos. Nos besamos como… nunca había
besado a alguien. Fue tan… ¡JOHNNY! Sexy, tierno, hermoso, candente, sensual...
y sus labios. Sus labios carnosos me… envolvieron. Cuando lo besé, te prometo,
el mundo se detuvo. Completamente.
- - Que… hermoso – Su sonrisa sorpresiva y su mirada
perdida, fue lo que causo mi risa.
- - Fue perfecto. Y además… después me llevo a su
cuarto personal. ¡NO PODÍA CREERLO! Pasé la noche con él Lily. Y No me
arrepiento. Me podrán decir muchísimas cosas, pero no me importa nada. Fui
feliz, su recuerdo me hace feliz.
- - ¿Pasaste la noche con él? ¿LO HICIERON? ¡No
puedo creer que te hayas aguantado en decirme esto! – Gritó Lily, indignada.
- - ¡NO! No lo hicimos. Ojalá lo hubiéramos hecho,
es lo que más quería, pero él… es diferente. Él quiere ir de a poco. No quiere
obligarme a nada ni hacer nada que pueda comprometerme. Me protege.
- - Ok…Pero… esto es tan extraño… ¿Por qué primero
me dices que es un recuerdo que te hace feliz, pero… luego hablas en presente,
como si… aún estuviera aquí, contigo? No entiendo… - Su voz se tranquilizó, y
me observó meticulosamente con sus ojos aún hecho platos.
- - Mira… él necesitaba su espacio. Yo acepté
porque… no quiero… no quería ser una carga en su vida. Pasó todo tan rápido
que… no sé. ¿Recuerdas al chofer del taxi que nos trajo acá? Bueno… él es un
muy buen amigo de Johnny. Johnny le dijo que fuera mi chofer personal o algo
así, porque esto no era una despedida. No me iba a zafar tan rápido de él. Me
quería…
- - Te quiere – Corrigió ella.
- - Es lo que más espero. Al menos… si no lo vuelvo
a ver… sé que nada cambiará en mi
corazón. Incluso a veces creo que todo esto… fue un sueño, pero luego… veo a
Adrien, y… gracias a él me doy cuenta de que… no estoy tan loca. Si él se va…
todo se va. Es por eso que he estado tan… extraña últimamente. Mi cabeza y mi
corazón, no están bien conectados y no concuerdan en nada.
- - Amiga… yo estaré contigo en esto. Y te diré algo;
Él te quiere, pero… si no vuelve… mereces algo mejor.
- - No hay nada mejor después de él.
- - ¿Michael? – Preguntó Lily.
- - Michael… No sé lo que siento por él. Cuando lo
besé, fue… muy lindo pero… es imposible
comprarlo con Johnny. Johnny es… otra cosa. A Michael lo quiero mucho
también, y tengo miedo a hacerle daño.
- - Le estás haciendo daño, aunque no quieras. ¿Qué
harás cuando se enteré de todo esto?
- - No lo sé. No me siento preparada para decirle.
No soportaría ver su expresión. Él… ha sido el único que me ha sacado una
sonrisa en estos días. Una sonrisa verdadera.
- - Entonces… acércate más a él. Intenta ser feliz.
Sé que es fácil decirlo, y muy difícil intentarlo, pero…
- - Es casi imposible – Mi voz se agudizó.
- - Estefi… ven – Me abrazó – No quiero hacerte
sentir mal amiga. Te quiero muchísimo y creo todo lo que me dijiste. Sé que te
hará mejor escuchar algo positivo, asique… Piensa que Johnny te quiere y
regresará, ¿ok? Yo también espero eso, con todo el corazón – Lily me acercó a
su pecho. Unas lágrimas cayeron por mi rostro. Mi pecho estaba apretado y el
agujero que se había achicado en tamaño, se agrandaba más que nunca.
- - Necesitaba desahogarme – Dije al separarme de
ella – Gracias. Mañana… te pediría que estuvieras conmigo todo el día. No
quiero estar con Jorge, ni con Michael, y menos con Logan. No quiero nada con
nadie.
- - No tienes ni que preguntarlo amiga. Incluso si
quieres mañana vengo a dejarte a tu departamento – Me ofreció con voz dulce.
- - Bueno, sólo si quieres Lily, no quiero… parecer
una frágil humana.
- - Algo así eres amiga… el amor nos vuelve frágiles
a todos – Una sonrisa se asomó por su rostro.
- - Tantos problemas míos… y no sé nada de ti. ¿Qué
ha pasado con Jorge? – Pregunté secando mis lágrimas con un pañuelo que me
acercó Lily.
- - ¿De verdad quieres saberlo? Lo tuyo es mucho más
importante que lo mío. Y no me digas que no – Me advirtió antes de que le
respondiera.
- - Pero quiero que me cuentes, te escucho – Me
acomodé en el sillón.
- - Bueno… no pasa nada. No creo que lleguemos a
ser… algo más – Su rostro trató de mostrar alegría y desinterés, algo
evidentemente imposible.
- - Tienes que luchar Lily. Es un hombre y por ende
no se da cuenta de las cosas tan rápido. Te aseguro de que si… le das una
empujadita, caerá rendido a tus pies – A esta última aclaración, su rostro se iluminó
con una leve sonrisa.
- - Gracias Estefi… lo haré.
- - Ya es tarde, quieres… ¿dormir acá? Yo te presto
ropa – Pregunté levantándome del sillón para ir al baño.
- - Me encantaría, llamaré a mi hermana – Contestó y
marcó a su casa.
Después de todo, mi corazón sensible había callado por tanto tiempo,
que desahogarme era un alivio.
No dios mio, exigo que continues,, me gusta mucho CONTINUA CONTINUA CONTINUA! Te extrañe todo este tiempo no te atrevas a irte de nuevo CONTINUA DIOS MIOOOOOOO!!!!1
ResponderEliminarohhhh hermosa, lo sieeento DDDDDDD: aun sigues leyendo?
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